Las tierras raras pueden salvar a Berkeley

La Alameda (Salamanca). Foto: Lorenmart

Las tierras raras pueden salvar a Berkeley Energía en su polémico proyecto de mina en Salamanca. El grupo de origen australiano pero con sede en Londres podría salvar parte de sus millonarias inversiones centradas en el uranio.

Berkeley tiene en marcha trece sondeos en el área de exploración de Salamanca. El objetivo esta vez no es buscar uranio sino metales que se utilizan en la fabricación de baterías para móviles y vehículos eléctricos. En concreto se espera encontrar litio, cobalto, tungsteno, estaño y tierras raras.

La guerra comercial entre Estados Unidos y China ha puesto de actualidad estos metales. El gigante asiático tiene un enorme control en la producción mundial gracias a su influencia en África. De esta forma Pekín muestra una gran ventaja competitiva en el desarrollo del vehículo eléctrico. Así ha ocurrido también en el sector de los smartphones. China presiona con las materias primas y Estados Unidos con el software.

Berkeley Energía y el proyecto Salamanca

Berkeley lleva desde 2007 con su proyecto de explotación de uranio en Salamanca en medio de una lucha de intereses. Grupos ecologistas, ayuntamientos de la zona y partidos políticos mantienen un pulso mediático y judicial en favor y en contra de la mina. Actualmente hay dos obstáculos principales:

  • La planta de tratamiento de residuos radiactivos: Berkeley todavía no tiene la licencia para construir esta instalación, imprescindible para que esté operativa la mina.
  • El Consejo de Seguridad Nuclear. El Gobierno de Pedro Sánchez renovó los cargos al cierre de la pasada legislatura. Sus actuales consejeros no son tan afines al proyecto como los anteriores. Berkeley ha recurrido estos nombramientos. El Gobierno central tiene la última palabra. Los posibles pactos son trascendentales.

Los primeros sondeos de Berkeley se realizarán en un área a 50 kilómetros de Retortillo, en una zona en la que se habían encontrado estaño, litio y cobalto. La empresa también encontró litio y titanio en una zona de 31 kilómetros en la que también tiene una licencia.
Berkeley espera que las autorizaciones administrativas para explotar estos metales sean más ágiles y sencillas que el proceso para producir uranio. El combustible radioactivo posee una mayor proyección comercial que estos metales, pero supone tomar la vía del medio: un proyecto de menor envergadura que genere ingresos a la espera de obtener el grueso del pastel.



Autor entrada: Redacción

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