Codere en bolsa: la casa de las puestas y los líos

Codere. Hipódromo de Maroñas.
Hipódromo de Maroñas (Galicia). Foto: Codere.

Codere en bolsa es un valor muy tentador para los especuladores y operadores intradía. A lo largo de 2019 sus acciones se están moviendo en una horquilla entre los 3 y los 3,80 euros. Hasta el mes de agosto, ha registrado 46 sesiones con variaciones por encima del 3%. Prácticamente en la mitad de los casos al alza y la otra mitad a la baja. Para invertir en la empresa dedicada al juego privado de apuestas es importante conocer y tener en cuenta sus complejidades internas y externas. Estas son las claves de esta especie de casa de los líos.

Salida a bolsa en vísperas de la crisis

Codere salió a bolsa en octubre de 2007 a 21 euros por acción, cuando ya se barruntaba la crisis financiera. Los ingresos obtenidos sirvieron para financiar nuevas adquisiciones en Latinoamérica. El desplome de las acciones en 2008 fue tremendo, del 70%. Logró remontar en 2010 y 2011, pero de nuevo inició un descalabro bursátil hasta los mínimos históricos actuales. En este panorama, a finales de 2014 se llegó a un acuerdo para la reestructuración del capital y la deuda de sus acreedores, mediante una ampliación de capital y una quita. De esta forma, los bancos acreedores y los tenedores de bonos se quedaron con el 97,7% de las acciones. La deuda de los bonistas ascendía 636 millones de euros. La familia fundadora, Martínez Sampedro, vio reducida su participación al 2,2%. Los bancos y fondos de capital riesgos se convirtieron en los principales accionistas.

El Pacto de Accionistas de 2016

En abril de 2016, Codere SA y sus principales accionistas firmaron un pacto para regular sus relaciones. Este acuerdo se produjo tras la reorganización de la empresa. Estos fueron los accionistas firmantes del pacto, todavía en vigor:

  • José Antonio Martínez Sampedro: Uno de los fundadores de Codere en 1980. Fue presidente y CEO de la compañía hasta su destitución en enero de 2018.
  • Luis Javier Martínez Sampedro: Fue vicepresidente de Codere hasta su destitución en enero de 2018. Es uno de los artífice de la expansión de la compañía por Latinoamérica. Tiene su residencia en Panamá.
  • Masampe (JAMS Holding Company): Sociedad holandesa de José Antonio Martínez Sampedro (corresponde a sus iniciales). Fue accionista mayoritario de Codere hasta la reestructuración en 2016.
  • Silver Point Finance LLC: Fondo con sede en Delaware. Entró en el capital de Codere con la ampliación ejecutada en abril de 2016.
  • Otros accionistas minoritarios: Se trata de medio centenar de fondos de inversión, bancos y accionistas particulares. Entre ellos destacan Contrarian Capital Management, ACPI Investment Managers y Alden Global Capital. La mayoría de ellos entraron en el capital de Codere con la ampliación de capital.

El free-float de Codere, en mínimos

La reestructuración de 2016 apenas ayudó a enderezar la situación. Los accionistas firmantes del pacto sumaban el 97% del capital. Uno de los puntos del acuerdo es que ninguno de los accionistas podían vender títulos sin comunicarlo al consejo de administración. Por este motivo, las acciones de Codere quedaron con un free-float mínimo y unos volúmenes diario de contratación muy bajos. Así se añadió el riesgo de sufrir fuertes variaciones con poco volumen.

Durante algún tiempo se especuló con la posibilidad de que el accionista mayoritario, Silver Point, lanzara una OPA de exclusión sobre el valor. Sin embargo, esto nunca llegó a planerse sobre la mesa.

Juego de tronos en la cúpula de Codere

Aunque los hermanos Martínez Sampedro quedaron con una participación mínima, han intentado mantener una fuerte influencia sobre Codere y su gestión. Tras la reestructuración, José Antonio y Luis Javier se aferraron a sus cargos. Finalmente, el consejo de administración de Codere aprobó sus ceses en enero de 2018 tras una tensa reunión. Fue nombrado para el cargo Norman Sorensen Valdez. Este ejecutivo estadounidense acumula dos décadas de experiencia en el mundo de las finanzas. Fue ejecutivo senior de la aseguradora AIG y presidente de Principal Finantial Group.

Tras su destitución, la familia fundadora llevó su batalla a dos frentes: el judicial y el empresarial. Actualmente Masampe conserva su representación en el consejo gracias al 3% del capital que ostenta, un hecho que le permite seguir peleando contra el actual equipo gestor. Así, los Martínez Sampedro han logrado incluir en el orden del día de las últimas juntas de accionistas una acción social de responsabilidad contra Norman Sorensen. Son iniciativas abocadas al fracaso.

El reto tecnológico de las apuestas

En el plano empresarial, Codere tiene como principal objetivo ganar cuota de mercado en el mercado de las apuestas online. La compañía está presente en siete países europeos y latinoamericanos. Cuenta con 12.000 empleados y posee cinco áreas de negocio: terminales de juego, salas de juego, apuestas deportivas, hipódromos y juego online.

El nuevo equipo directivo puso en marcha en 2018 un Plan de Transformación centrado en la omnicanalidad. Es decir, que el cliente que visita una sala de juegos pueda continuar su actividad en el móvil o en los dispositivos de su hogar, o viceversa. También pretende enfocar el negocio a la experiencia de entretenimiento, centrada en “la emoción, diversión, ilusión, cercanía, seguridad, confianza y compromiso social”. La tercera pata es la integridad, la transparencia y el “compromiso social”, un asunto muy delicado por la naturaleza del negocio.

La regulación del sector del juego

En julio saltó la noticia de que Codere fichaba al exministro de Justicia Rafael Catalá (Partido Popular) como colaborador para ofrecer asesoramiento en la definición e implementación de una estrategia de responsabilidad social corporativa. Catalá ya fue secretario del consejo de administración de esta casa de apuestas entre 2005 y 2011.

En el actual panorama político se han producido varias iniciativas legales para endurecer la regulación de las casas de apuestas y el juego online. Unidas Podemos plantea que estos locales tengan carteles de advertencia de los peligros de la ludopatía y que no puedan abrirse casas de apuestas cerca de colegios. También se pretende prohibir los llamados bonos de bienvenida.

En resumen, Codere es la única empresa cotizada española dedicada al sector de las apuestas, un negocio que no deja indiferente a nadie. Y que conecta directamente con la naturaleza del negocio bursátil, con su componente de juego, que puede crear adición.

Autor entrada: Redacción

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