Los mercados de renta fija

Billetes de euro
Foto: José Luis Sánchez Mesa

Los mercados de renta fija se asociaban al inversor conservador hasta que estalló la crisis financiera en 2007. La crisis griega y el escándalo de las participaciones preferentes de la banca dieron al traste con esta idea. Muchos inversores descubrieron que entre los bonos y obligaciones también había productos de riesgo. Y los medios alertaban de que ni siquiera la deuda pública tenía todas las garantías. Ahora hay más información, más transparencia y más herramientas, pero no todos los inversores las conocen. Estas es una breve y clara guía.

¿Qué es la renta fija?

La renta fija son títulos de deuda pública o privada que se emplean como fuente de financiación con el atractivo de que ofrecen una rentabilidad fija o variable. La deuda pública la emiten los Estados y las administraciones públicas (comunidades autónomas, ayuntamientos, empresas públicas…). La deuda privada o corporativa la emiten las empresas.

¿Qué tipos de renta fija hay?

La renta fija en los mercados se puede clasifica por su emisor (público o privado), por su plazo y por su nivel de riesgo. Estos tres factores condicionan su rentabilidad.

  • Letras del Tesoro: Es deuda pública española y tiene el plazo más corto. Actualmente el Tesoro Público emite letras a 3, 6, 9 y 12 meses. El valor nominal es de 1.000 euros por título. Se emiten al descuento, es decir, no se paga un cupón sino que el valor de compra es inferior al nominal y la diferencia es lo que gana el inversor. Pero esto era antes de que el Banco Central Europeo se dedicara a la compra masiva de deuda. Desde hace años, las emisiones ofrecen rentabilidad negativa. Sólo las compras fondos de inversión que por su estructura necesitan tener un porcentaje de títulos a corto plazo.
  • Pagarés de empresa: Son emitidos por empresas como financiación a corto plazo. Es un contrato con una promesa de pago de una cantidad en una fecha concreta, en general entre 1 día y 365 días. Al igual que las letras, se emiten al descuento. En los últimos años han perdido popularidad, primero por el aumento de la tasa de impagos, y ahora, por la baja rentabilidad que ofrecen para el riesgo asumido.
  • Bonos y obligaciones: Los hay de deuda pública y privada. Actualmente el Tesoro español emite bonos a 2, 3 y 5 años y obligaciones a 10, 15 y 30 años. Son similares a un préstamo a cambio de un tipo de interés. Este interés se paga mediante un cupón, un pago que puede ser trimestral, semestral o anual. En la mayoría de los casos el cupón es fijo. Pero hay emisiones vinculadas al Euríbor, al IPC o a otros índices. Es importante diferenciar el valor nominal del título del valor efectivo. Este último se determina en la subasta y depende de la demanda que haya entre los inversores. Si el valor efectivo es más alto que el nominal, la rentabilidad será menor cobrando el mismo cupón. Si el valor efectivo es menor, la rentabilidad será mayor

La renta fija compleja

Estos son los clásicos de la renta fija, pero hay variantes que pueden elevar o reducir el riesgo del producto. Estas son las principales.

  • Deuda subordinada: Es un producto de riesgo alto porque la garantía de cobro no es la misma. En caso de quiebra o insolvencia, los tenedores de bonos subordinados no tiene preferencia en el cobro respecto a otros acreedores. Debido a su mayor riesgo, su rentabilidad es mayor.
  • Deuda convertible: En estos casos, el emisor se reserva el derecho de canjear la deuda por acciones. Esta conversión puede hacerse a un precio fijo o bien al precio en que cotice en una fecha o periodo. El riesgo es más alto porque en el canje el inversor puede salir ganando o perdiendo, según cómo evolucione la cotización.
  • Fondos de titulación de activos: En este caso, una empresa que necesita financiación, vende parte de su patrimonio a un fondo de titulación y esta emite títulos de deuda que coloca entre inversores. La empresa recupera sus activos al vencer la emisión. El riesgo es menor porque las emisiones están respaldadas por estos activos.
  • Cédulas hipotecarias: Son fondos de titulación de activos respaldados por hipotecas. Estos valores sólo los pueden emitir las entidades financieras y deben ofrecer un tipo de interés fijo.
  • Participaciones preferentes: El polémico producto bancario fue prohibido para los inversores minoristas. Aunque ya ninguna entidad las lanza, todavía hay emisiones en circulación.
  • Bonos contingentes convertibles (CoCos): Los emiten las entidades bancarias. Tampoco son un producto apto para inversores sin conocimientos financieros. Es un producto híbrido, es decir, en caso de insolvencia no hay preferencia en el cobro. Además, es deuda perpetua y su rescate depende de la entidad.
  • Deuda perpetua: La mayoría de la renta fija tiene un plazo de vencimiento, pero hay excepciones. Además de los CoCos y las preferentes, hay emisiones perpetuas, como las aportaciones financieras de Eroski. En estos casos, la amortización está a merced del emisor.

Qué debe saber de los productos de renta fija

GUÍA INFORMATIVA DE LA CNMV PARA EL INVERSOR PARTICULAR